Lo que hay que ver

«Top Gun: Maverick» (Joseph Kosinski, 2022)

Estrenada el pasado mes de mayo, la continuación de “Top Gun” —dirigida por Tony Scott en 1986—, se ha convertido en la novena cinta más taquillera de la historia de los Estados Unidos. Más allá de las enormes expectativas que genera cada estreno protagonizado por el icónico Tom Cruise (que es, además, uno de los productores de esta nueva entrega), hay razones objetivas para afirmar que nos encontramos ante una muy buena película.

La dirección es excelente y en absoluto efectista, lo cual es meritorio en una época en que el cine de acción ha degenerado en poco más que fuegos de artificio, y donde el más difícil todavía parece la norma que ningún director o estudio se atreve a contravenir. El guion está a años luz del maniqueo perfil de los personajes en la primera película, plagado de lugares comunes y situaciones tópicas y chulescas. La razón parece sencilla: el paso del tiempo ha traído ponderación y madurez al personaje principal, aun cuando no ha cambiado su personalidad decidida e independiente. A este respecto, la intensidad que caracteriza las interpretaciones de Cruise sirve en esta ocasión de base para la evolución dramática de su personaje y del resto del joven elenco, en el que destaca Miles Miller. El montaje que requiere una película de acción de este calibre mantiene la tensión aun cuando el espectador sospeche lo que va a suceder. La progresión de la trama lleva en algunas ocasiones a pensar que estamos viendo el último segmento de «La guerra de las galaxias», con la presencia de un objetivo minúsculo que hay que destruir en una misión casi suicida. A este respecto, el trabajo de edición es fenomenal.

Mención aparte merece la secuencia del encuentro de Tom Cruise con Val Kilmer, «Ice». Pero eso quizá se deba, al menos en parte, a la debilidad de quien esto escribe por Kilmer, y a las duras circunstancias que está atravesando desde que le fue diagnosticado el cáncer de laringe que actualmente padece.

Eduardo Segura

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