Encanto sin gracia

Lo que hay que ver

« Anoche tuve ocasión de ver la última película de la «factoría Disney». Y empleo «factoría» de intento, porque este todopoderoso estudio, en otro tiempo un lugar de maravilla en fondo y forma, se ha convertido en las últimas décadas en una mera fábrica. ¿Y qué fabrica? Dinero, amigos; fabrica dinero a cambio de mensajes edulcorados al servicio de las ideologías ‘woke’ actualmente de moda. Disney es uno de los profetas del nuevo, aburrido, falaz rasero de los moralistas de la posmodernidad.

Digo esto porque «Encanto» (Byron Howard & Jared Bush, 2021) parece una nueva muestra de lo que ha devenido la marca de la fábrica: una portentosa puesta en escena, una técnica de animación superlativa, el no va más…, al servicio de un guion pobre, ramplón, bienintencionado y, en última instancia, superficial.

La historia que cuenta esta película revela esa visión tan estadounidense a la hora de encarar una realidad adversa: una magia sin gracia —es decir, una magia que no es consciente de que este mundo es, de suyo, sobrenatural: que lo que llamamos «natural» es lo más milagroso del mundo—; una visión calvinista del ser humano que nos insiste en que es la voluntad la que hace realidad las cosas —»yes, we can»—, y no el don que sostiene nuestra esperanza en todo momento. «Encanto» es una película sin encantamiento, sin asombro —la cualidad que Aristóteles señalaba como el inicio de la sabiduría, y Chesterton como la señal de la sabiduría infantil, de la deseable inocencia perenne de la mirada—. Presenta un mundo donde hay que creer en la magia como un imperativo categórico, pero donde la gratuidad del regalo que es la vida queda reducido, como suele suceder, a buenas intenciones, a sentimentalismo lacrimógeno, a fe sin esperanza.

Una apabullante producción, una paleta de colores maravillosa, una película técnicamente brillante, y poco más. Ni siquiera las canciones —tan aburridas, tan innecesarias las más de las veces— logran salvar esta cinta olvidable ».

Eduardo Segura

 

«Noé» (Darren Aronofsky, 2014)

Lo que hay que ver

«Noé» fue una película recibida con cierta polémica, o con simple frialdad. Desde el año de su estreno he leído varias veces la lista de defectos de la película; lista que, a mi juicio, carece de una mirada más amplia sobre el contexto.

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Adónde se ha ido la magia (de Pixar)

Lo que hay que ver

He visto la última película de Pixar, «Onward» (Dan Scanlon, 2020). Empezaré por el final: qué enorme decepción. Y la pena —porque lo experimento como desaliento, como frustración estética— es que esta decepción se empieza a convertir en mi sensación habitual al llegar a los créditos finales de las últimas creaciones de Pixar desde la magnífica «Del revés» (Pete Docter, 2015). Ni siquiera «Los Increíbles 2» (Brad Bird, 2018) consiguió quitarme el pegajoso y persistente pensamiento de que se trataba de algo, en última instancia, prescindible del todo. ¿Qué está pasando?

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